En este momento yo creo que ya nadie duda de que algunos han perdido… (y que el lector incluya aquí su consideración).
Lo que es del todo inmoral es que se piense en reformar la deducción del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas por adquisición de la vivienda habitual (así se modificará previsiblemente con la Ley de Presupuestos Generales del Estado) suprimiendo la ayuda fiscal para todos aquellos con rendimientos superiores a 24.000 euros y reduciendo la ayuda a aquellos con rentas inferiores a dicha cantidad, mientras, se permite que los bancos repartan dividendos sin que dicho sector haya devuelto la totalidad de las ayudas que han colapsado las cuentas públicas y que hoy obligan a reducir el déficit mediante un aumento impositivo a través del Impuesto sobre la Renta a las rentas medias y medias-bajas.
Aunque creo que las advertencias de la Unión Europea, en concreto del señor Almunia (no olvidemos su fracaso personal al frente del partido socialista), carecen de fundamento si soy partidario de contener el gasto corriente y fomentar el gasto productivo, y en especial el gasto en I+D (recortado) en los presupuestos.
Un compañero de la Agencia Tributaria me ponía de manifiesto el otro día un importante componente de regresividad en la Ley del Impuesto sobre la Renta (IRPF).