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El límite que las empresas deben respetar…

February 7th, 2010

Recientemente estamos acudiendo a algunos hechos que me escandalizan y que no puedo dejar de compartir con vosotros y que responden a los límites que las empresas, sin pudor, han traspasado siendo esto algo que nunca debieron hacer. Hablo de ganar dinero sin escrúpulos.

Eso que creíamos tan español, eso que sin lugar a dudas todos sabíamos que en mayor o menor medida pasaba aquí, dónde existen empresarios que sin dudar son capaces de venderte aceite industrial como aceite de mesa, dónde cualquier soborno sirve para justificar la destrucción del medio ambiente, dónde la gentuza alcanza cotas insospechadas de poder y dinero.
Y estos últimos días estamos asistiendo a un espectáculo bochornoso en este sentido, y no es en España (por curioso que parezca). Hablo de los pedales de los vehículos fabricados por algunas empresas automovilísticas, y que se encuentra bien explicado en la noticia de El País que podéis ver pulsando aquí.
Bien, como os decía estoy escandalizado con el hecho de que algunas empresas del sector sabiendo que en ello iba la vida de muchas personas, como con nombre y apellidos cuenta el artículo que arriba os recomiendo, hayan omitido el ingente número de reclamaciones que tenían en relación con el funcionamiento de sus pedales hasta que la presión ha sido insostenible.
Todo por la pasta. Ellas sabían, como sabe cualquiera con un dedo de frente, que era destapar la caja de los truenos. Callar y esperar se convertía, a pesar de que podían haber vidas en ello, una solución de la que si finalmente todo pasaba sin mayor pena ni gloria saldría beneficiada la compañía. Aunque eso sí, la inacción de estas multinacionales podía provocar, como así ha sido que algunas personas no puedan hoy contar el problema que sufrieron con su vehículo.
Las indemnizaciones deben no sólo reparar los daños materiales y humanos causados, sino ser ejemplarizantes. Yo pregunto si a estos señores alguien les enseñó lo que es la responsabilidad social corporativa, y si conocen que el todo por la pasta no es algo socialmente admisible hoy.

Con vaselina entra mejor

January 26th, 2009

No aportaré nada nuevo en este post si me limito a decir que la debacle financiera, con la restricción de crédito internacional, y la saturación del sector de la construcción han llevado a la crisis en la que nos encontramos. Y tampoco aportaría nada si dijera que hasta ahora la dirección de empresa era sencilla. Con unos tipos de interés ridículos (que hacían que el consumo fuese elevado) cualquiera con un mínimo de luces podía endeudar a su empresa para invertir en la compra de acciones o en la compra de otras empresas (incluso más grandes que ella misma). Por poco resultado que diesen seguro que era más que los intereses a pagar. Y eso aderezado con las subidas de la bolsa día si día también (sin cimiento alguno) y los rendimientos del sector construcción. Era la magia de la economía financiera! Cualquiera se podía hacer de oro.

Eso sí, nadie contaba que el ciclo llegaría a su fin. Que el préstamo pedido por 10.000 millones de euros para adquirir acciones de otra empresa y con un interés del 5% (cuya devolución se presumía sencilla viendo la evolución del precio de dichos títulos) se hacía imposible devolver con una caída de las acciones de un 50%. Ahora valen 5.000 millones y bajando, pero los 10.000 hay que devolverlos. Igual con la adquisición de sociedades. Se producen complicaciones en las empresas. Al mismo tiempo el pánico llega y se reduce el consumo. Empieza el paro, al que se añade la guarnición del sector construcción saturado y pagando las consecuencias de la falta de límites (en especial en España). Todo junto hace crecer todavía más el paro y reduce los ingresos de las empresas. Devolver los créditos (que tan fácil se habían pagado tiempo atrás) es imposible, la morosidad se dispara. Los bancos empiezan a temer que algo malo puede pasar.

La financiación se congela y la situación económica basada en la economía financiera se frena. Se reducen los ingresos de los hogares, de las empresas, y aquí no puede pagar nadie. Falta liquidez. Las entidades financieras arriesgan poco ya (la mierda ya la tienen en casa, no quieren coger más). Las empresas no logran líneas de crédito o descuento. Aquí nadie se fia de nadie. Y no se puede pagar. No se puede seguir con la actividad en esas condiciones. El consumo cae de forma drástica, las multinacionales aprovechan para hacer sus reajustes, los parados se disparan, el margen del gasto público se reduce, se ingresa menos en las arcas del estado. La situación es altamente complicada.

¿Y ahora? Pues más paro. Mucho más paro hasta que se ajuste la situación y paguemos los excesos del sector de la construcción y de la ‘magia financiera’. El precio de la vivienda continuará en descenso un tiempo (aunque nos vendan que es un buen momento para vender, recuerden que las promociones iniciadas en los últimos 24 meses todavía tienen que salir al mercado -aumento de oferta- y la demanda sigue en descenso), y la bolsa tendrá que reajustar a valores reales (al margen de la burbuja). Recuerda a la historia de las punto com (la evolución de las acciones de terra es considerable: de casi 150 euros a 2 euros).  

No podíamos vivir toda la vida de un sector agotado cómo la construcción, mantenida en los últimos tiempos sólo por la especulación, y acompañado de los beneficios mágicos de una economía irreal cómo la financiera generada en los últimos tiempos. Hablando en plata (y con todos los respetos): Nos van a poner mirando a cuenca. Y recuerden, con vaselina entra mejor.