Recientemente estamos acudiendo a algunos hechos que me escandalizan y que no puedo dejar de compartir con vosotros y que responden a los límites que las empresas, sin pudor, han traspasado siendo esto algo que nunca debieron hacer. Hablo de ganar dinero sin escrúpulos.
Eso que creíamos tan español, eso que sin lugar a dudas todos sabíamos que en mayor o menor medida pasaba aquí, dónde existen empresarios que sin dudar son capaces de venderte aceite industrial como aceite de mesa, dónde cualquier soborno sirve para justificar la destrucción del medio ambiente, dónde la gentuza alcanza cotas insospechadas de poder y dinero.
Y estos últimos días estamos asistiendo a un espectáculo bochornoso en este sentido, y no es en España (por curioso que parezca). Hablo de los pedales de los vehículos fabricados por algunas empresas automovilísticas, y que se encuentra bien explicado en la noticia de El País que podéis ver pulsando aquí.
Bien, como os decía estoy escandalizado con el hecho de que algunas empresas del sector sabiendo que en ello iba la vida de muchas personas, como con nombre y apellidos cuenta el artículo que arriba os recomiendo, hayan omitido el ingente número de reclamaciones que tenían en relación con el funcionamiento de sus pedales hasta que la presión ha sido insostenible.
Todo por la pasta. Ellas sabían, como sabe cualquiera con un dedo de frente, que era destapar la caja de los truenos. Callar y esperar se convertía, a pesar de que podían haber vidas en ello, una solución de la que si finalmente todo pasaba sin mayor pena ni gloria saldría beneficiada la compañía. Aunque eso sí, la inacción de estas multinacionales podía provocar, como así ha sido que algunas personas no puedan hoy contar el problema que sufrieron con su vehículo.
Las indemnizaciones deben no sólo reparar los daños materiales y humanos causados, sino ser ejemplarizantes. Yo pregunto si a estos señores alguien les enseñó lo que es la responsabilidad social corporativa, y si conocen que el todo por la pasta no es algo socialmente admisible hoy.
Soy lector habitual (suscrito) de Expansión y del Blog de Enrique Dans y os debo recomendar la lectura de su artículo “
Los presupuestos generales del estado se aprobarán este año con el respaldo del PNV (dicen que a cambio de la reforma en relación con los recursos de la normativa fiscal vasca) y de CC. Suponen un importante recorte en gasto corriente, lo que es de agradecer, una disminución en los ingresos, derivada de la situación económica, y dos cuestiones fundamentales inasumibles el recorte en I+D y la congelación salarial de los funcionarios (recuerdo esa extracción de las palabras de rajoy anunciando la congelación salarial que se utilizó en campaña electoral por el PSOE y diciendo que nunca volvería a suceder, incumpliendo ahora su promesa electoral).
Aunque creo que las advertencias de la Unión Europea, en concreto del señor Almunia (no olvidemos su fracaso personal al frente del partido socialista), carecen de fundamento si soy partidario de contener el gasto corriente y fomentar el gasto productivo, y en especial el gasto en I+D (recortado) en los presupuestos.
Un compañero de la Agencia Tributaria me ponía de manifiesto el otro día un importante componente de regresividad en la Ley del Impuesto sobre la Renta (IRPF).