Sin nada que envidiar. Esa es la sensación que debe tener Pedro Solbes respecto a Mariano Fernández Bermejo, el ex-ministro de Justicia, al que el, hasta ahora, vicepresidente económico del Gobierno manifestó tener envidia de su situación por la marcha del gobierno.
La mala situación económica, amen de otras circunstancias políticas, con una recesión considerable en España y en aumento a la par que se destruye empleo a un ritmo elevado han llevado al presidente del gobierno a forzar una crisis en su ejecutivo cambiando algunas caras conocidas cómo la del vicepresidente Solbes.
La cartera de economía y hacienda, y su papel de vicepresidencia, lo asumirá Elena Salgado, ministra con todos los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero. Es una persona que, en mi opinión, ofrece solvencia y experiencia, aunque no al nivel de Pedro Solbes, y que sin lugar a dudas realizará un buen trabajo adaptado a la situación que atraviesa la economía. No es el único cambio, así fomento pasará a manos de José Blanco, un inexperto en su nuevo cargo al que se ficha por su peso en el partido. Otros ministros también implicados en la crisis, así el de trabajo, se mantienen en su puesto pese a que sus resultados no son nada buenos.
En mi opinión la reforma ministerial podría ser necesaria, a nivel de estructura y de personas, pero se ha hecho mal. El presidente del gobierno ha buscado un carácter político en la reforma para dar solidez al eje PSOE-Gobierno y se ha olvidado del carácter técnico que tan bien podría venir en un momento de crisis.
Al mismo tiempo creo que es un error fomentar cambios de superestructura, a nivel ministerial, dejando luego toda la infraestructura, secretarías de estado y otros cargos ministeriales, tal y cómo se encontraban. Mientras no se incorporan caras verdaderamente nuevas y ajenas al gobierno o al PSOE que puedan traer nuevas ideas y nuevos vientos no se verán resultados considerables.
Cómo siempre el tiempo dará y quitará razones pero, aunque espero equivocarme, creo que la crisis de gobierno limpia al ejecutivo la cara pero no aporta soluciones en la práctica. Yo era partidario de una reforma de carácter técnico.
A la hora de invertir es importante informarse de los riesgos, lo que permitirá a los usuarios decidir las inversiones a efectuar atendiendo a su perfil, que en este momento debería ser más conservador que agresivo, y asimismo adaptar sus posibilidades máximas de inversión a las necesidades previstas en un futuro corto, medio y a un largo plazo. Junto con la información de los riesgos es importante guardar toda la documentación facilitada por las entidades financieras a los efectos de establecer futuras reclamaciones. No debe olvidarse que un asesor siempre puede ser una ayuda importante, en especial en los casos de inversiones importantes.
Según parece Estados Unidos ha conseguido ya un firme compromiso para la inyección de una fuerte cantidad de dinero (más de 1 billón de dólares de los que aproximadamente el 70% irán al Fondo Monetario Internacional), mientras Europa en su pretensión de lograr una nueva regulación mundial de los mercados financieros se ha conformado con unos simples compromisos genéricos en la materia. Al final todos han acabado más o menos satisfechos pese a que en la práctica supone una victoria de los postulados estadounidenses.
En las elecciones de 2008 en España la existencia de una crisis en nuestro país se negaba y era cosa de pocos la opinión de que algo importante pasaría (en este blog, entonces cómo Gaulia.com, ya lo anunciábamos).